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Placenta previa: causas, síntomas, diagnostico y tratamiento

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La placenta previa es un trastorno que se produce durante el embarazo en el que la placenta cubre total o parcialmente la abertura del útero (cuello del útero).
La placenta es un órgano que se desarrolla dentro del útero durante el embarazo. Su función es proporcionar oxígeno y nutrición al bebé y eliminar los desechos. La placenta está conectada al bebé mediante el cordón umbilical. Generalmente, se une a la parte superior o lateral de la pared interna del útero.
En los casos de placenta previa, la placenta se une a la parte inferior del útero. Como consecuencia, una parte de los tejidos placentarios cubren el cuello del útero. Esto puede generar sangrado durante el embarazo o durante o después del parto.
Sin embargo, los cambios que se generan en el útero y la placenta durante el embarazo pueden hacer que el problema se corrija por sí solo. Si no es así, el bebé debe nacer por cesárea.

Síntomas

El síntoma principal de la placenta previa es un sangrado vaginal de color rojo brillante, generalmente indoloro, después de 20 semanas de embarazo. A veces, las manchas de sangre aparecen antes de un evento con más pérdida de sangre.
El sangrado puede estar acompañado de contracciones prematuras del útero que causan dolor. Además, el sangrado puede aparecer después de tener sexo o durante un examen médico. En algunas mujeres, el sangrado puede no producirse hasta el trabajo de parto. A menudo, no hay un evento definido que provoque el sangrado.

Cuándo debes consultar a un médico

Si tienes sangrado vaginal durante el segundo o el tercer trimestre, llama al proveedor de atención médica de inmediato. Si el sangrado es intenso, busca atención médica de emergencia.

Ante cualquier malestar lo mejor es acudir al médico (Archivo)

Factores de riesgo

La placenta previa es más frecuente entre mujeres con las siguientes características:
Tuvieron hijos
Tuvieron un parto por cesárea anteriormente
Tienen cicatrices en el útero como consecuencia de una cirugía o un procedimiento anterior
Tuvieron placenta previa en un embarazo anterior
Están embarazadas tras someterse a un procedimiento de reproducción asistida para tratar la infertilidad
Están gestando más de un feto
Tienen más de 35 años
Fuman
Consumen cocaína

Cada enfermedad tiene una o varias formas de diagnosticarla para así detectarla y luego combatirla (EFE)

Diagnóstico

La placenta previa se diagnostica mediante una ecografía, ya sea durante una cita médica prenatal de rutina o después de un episodio de sangrado vaginal. La mayoría de los casos de placenta previa se diagnostican durante una ecografía en el segundo trimestre.
El diagnóstico inicial puede hacerse con un dispositivo de ecografía sobre el abdomen. Es posible que para obtener imágenes más precisas necesites una ecografía transvaginal, en la que se utiliza un dispositivo con forma de varilla que se coloca dentro de la vagina. El proveedor de atención médica tendrá cuidado con la posición del dispositivo para no romper la placenta ni causar sangrado.

Tratamiento

Si te diagnostican placenta previa durante un examen de rutina, es probable que debas realizarte ecografías más frecuentes para controlar los cambios en la placenta.
En muchas mujeres a las que se les diagnostica placenta previa al comienzo del embarazo, la afección se resuelve por sí sola. A medida que el útero crece, es posible que aumente la distancia entre el cuello del útero y la placenta. Además, es posible que la placenta crezca en dirección a la parte superior del útero y que los bordes de los tejidos placentarios cerca del cuello del útero se encojan.
Si la placenta previa se resuelve, es posible que puedas planificar un parto vaginal. Si no se resuelve, deberás planificar un parto por cesárea.

Tratamiento del sangrado

El sangrado vaginal de más de 20 semanas se trata como una emergencia médica. Podrías ingresar a la unidad para el trabajo de parto y parto. Tú y tu bebé estarán bajo supervisión y es posible que necesites una transfusión de sangre para reemplazar la sangre perdida.
Si llevas 36 semanas de embarazo, es probable que te hagan una cesárea para que nazca el bebé. Si has perdido mucha sangre o si existe un riesgo de salud para ti o el bebé, es posible que necesites una cesárea de emergencia antes de las 36 semanas.
Si es la primera vez que has tenido un sangrado y este se detuvo durante al menos 48 horas, es posible que te den el alta hospitalaria. Si continúas teniendo sangrados más intensos, el equipo de atención médica podría recomendar que permanezcas en el hospital.

Tratamiento sin sangrado

Cuando no hay sangrado, el objetivo del tratamiento es reducir los riesgos de que este se desarrolle y de acercarte a tu fecha de parto tanto como sea posible. Es probable que tu proveedor de atención médica te recomiende evitar lo siguiente:
Relaciones o actividades sexuales que podrían provocar el orgasmo.
Actividad física moderada o intensa.
Levantar objetos pesados o de peso moderado.
Estar de pie durante períodos prolongados.
Si te dan de alta del hospital después de un primer episodio de sangrado, deberás seguir estas recomendaciones para reducir el riesgo de tener un segundo episodio.
Te aconsejarán que busques atención médica de emergencia si tienes sangrado vaginal o contracciones. Tu proveedor de atención médica podría preguntarte si alguien te ayudará en casa y si te pueden llevar a un hospital cercano.

Parto por cesárea programado

Aunque no hayas presentado sangrado durante el embarazo debido a la placenta previa (o no hayas tenido ningún sangrado desde el primer episodio) es probable que se programe un parto por cesárea entre las 36 y las 37 semanas.
Si el parto está planeado para antes de las 37 semanas, tu proveedor de atención médica te dará corticoides para ayudar a desarrollar los pulmones del bebé.

Con información de Mayo Clinic

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