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Reuniones secretas en el santuario: qué pasa con el poder narco en la Villa 1-11-14 tras la expulsión del capo “Marcos”

“Marcos” en el helicóptero que lo llevó de Marcos Paz al aeropuerto de Ezeiza.

Marco Antonio “Marcos” Estrada González, amo y señor en la venta de drogas en la Villa 1-11-14, dejó el penal de Marcos Paz y abordó cerca de las cinco de la mañana de ayer un vuelo de la aerolínea Sky Airlines junto a un comisario inspector y dos sargentos primeros de la PFA que lo custodiaron en todo el viaje hasta que aterrizó en la ciudad de Limá, Perú. Condenado a 24 años de cárcel por narcotráfico, el capo narco fue expulsado de la Argentina, enviado a su país de origen por la Justicia a pedido de la PROCUNAR, el ala de la Procuración dedicada a investigarlo.

Así, “Marcos” arribó a Lima cerca de las 10:30, hora local. Allí fue recibido por funcionarios judiciales peruanos que luego de finalizar el papeleo le otorgaron la libertad. Sin embargo, su libertad viene con ciertas exigencias: deberá cumplir el resto de su condena si vuelve de forma clandestina al país. Así y todo, Estrada González finalmente está libre. La PROCUNAR razonó que la cárcel no iba a detenerlo, como no detiene a ningún capo narco, como ocurre “Mameluco” Villalba o “Guille” Cantero, capo de Los Monos. Alejarlo del país podría esmerilar su poder. Pero qué pasa después de “Marcos” en el Bajo Flores es la nueva pregunta.

Hoy, los investigadores que caminan el territorio dudan sobre qué hará ahora el capo con su nueva vida y miran a la acción real en la 1-11-14, donde hoy se produce una puja de poder entre sus segundas líneas y sus posibles sucesores. En los últimos meses, el poder fue compartido entre “Marcos”, su hermano “Pity” y “Dumbo” Martínez Maylli, el capo de Villa Lugano, salido de las filas de Estrada y prófugo hace más de un año. Varios viejos lugartenientes fueron convocados desde Perú para ayudar a controlar la situación. “Los Antiguos”, los llamaban.

“Ahora el barrio se mueve rápido. Desde que se conoció la noticia de su partida, los rumores, las reuniones y los movimientos son frenéticos”, contó un investigador que conoce la zona a Infobae. Sin embargo, los investigadores repiten un nombre, un viejo conocido, un presunto lugarteniente que estaría transitoriamente ejerciendo el poder sobre lo que “Marcos” dejó: es su sobrino: Jhon Paul Revilla Estrada, de 44 años, quien había sido deportado del país en 2017 tras ser condenado por la venta de drogas en el Bajo Flores.

En marzo de 2021, violó la prohibición de reingreso y volvió a ser expulsado.

Jhon Paul Revilla Estrada, cuando fue expulsado del país en marzo de 2021.

La Justicia y los investigadores creen que Revilla Estrada está en el país. La sospecha comenzó luego de una serie de allanamientos que realizó la PFA en los primeros días de abril. Los efectivos allanaron la casa de la madre de Revilla Estrada, en Florencio Varela.

En el operativo, los detectives de la PFA encontraron el pasaporte de Revilla Estrada y las matemáticas empezaron a dar solas: el sobrino de “Marcos” habría vuelto al país. ¿Si no qué hacía el documento ahí? Luego del hallazgo, comenzaron a tirar del hilo con informantes dentro de la 1-11-14 para saber si Revilla Estrada efectivamente estaba de vuelta y se mostraba en el barrio.

Y así fue. La sospecha se transformó en información: el sobrino de “Marcos” estaría de vuelta, según llegó a oídos de los investigadores. Desde que se conoció la noticia de la expulsión de “Marcos”, Revilla Estrada, según aseguraron detectives que conocen la zona a Infobae, mantiene reuniones frente al santuario del Señor de los Milagros. Ese sector también es llamado “el córner de Lalo”, emplazado en la manzana 21 en la conjunción con las manzanas 22 y 23.

“Ahí se reúnen los jefes, hablan, toman decisiones y dan las órdenes”, resumió un detective a este medio. A Revilla Estrada, de acuerdo a los informantes, se lo ve en ese lugar. Va al barrio, imparte órdenes y después desaparece. Por el momento, no lo pudieron atrapar. El nombre del Señor de los Milagros atraviesa a la historia de la banda. En una procesión del santo ocurrida en octubre de 2005, “Ruti” Mariños, ex socio de “Marcos” convertido en su enemigo mortal, lanzó una masacre contra el capo que terminó con cinco muertos, incluido un bebé.

Barrio 1-11-14 en el Bajo Flores (Franco Fafasuli/)

La historia de Revilla Estrada es peculiar: había sido condenado por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Número Nº3 el 8 de agosto de 2015 por narcotráfico. Según el fallo de ese Tribunal, cuando se cumplía la mitad de la condena ya estaban dadas las condiciones para que pida su excarcelación por el beneficio de extrañamiento. Así, volvería a su país. “Ruti” Mariños también lo había recibido.

El 24 de julio de 2017, Revilla Estrada fue trasladado desde el Complejo Penitenciario N°19 de Ezeiza hasta el aeropuerto Ministro Pistarini y se lo deportó bajo custodia policial. Si bien nunca se pudo asociar a Revilla Estrada con el negocio en la 1-11-14, mensajes de texto en su teléfono celular lo incriminaron y probaron que tomaba decisiones importantes en la organización.

Cuando se creía que Revilla Estrada seguía en Perú, el 16 de agosto de 2020 fue atrapado en un control rutinario de la Policía Federal en avenida Castañares y Bonorino y quedó detenido por los delitos de desobediencia a la orden migratoria de expulsión con prohibición de ingreso y por incumplimiento de la cuarentena. El Juzgado de Faltas N°20 porteño, lo condenó a 7 meses de prisión efectiva. Finalmente, el 14 de marzo de 2021 a las 18:10 fue expulsado a Lima en un vuelo de Aerolíneas Argentinas.

Armas secuestradas a la banda en allanamientos recientes.

¿Funcionaría realmente una expulsión? Hay un caso testigo: el de “Ruti” Mariños, el enemigo de “Marcos”. Expulsado del país en 2015, fue detenido en Lima en septiembre de 2016 por orden del Juzgado Federal N°12, que requirió una alerta roja a Interpol contra el capo. Fue acusado de continuar a control remoto el manejo de su segundo feudo, el Barrio Ferroviario de la Villa 31, a donde fue luego de romper con “Marcos”. “Ruti”, precisamente, fue condenado como el ideólogo de la masacre del Señor de los Milagros en 2005.

Mariños, que decía ser un zapatero remendón en sus días de expulsado en Lima, no duró para siempre. Los sucesivos allanamientos ordenados desde Comodoro Py, esmerilaron su poder en Retiro, flanqueado en el territorio por otros jefes como el sanguinario César Morán de la Cruz. Su ex pareja, Miriam Cabana, alias “La Chona”, cayó en 2017, acusada de continuar la venta en el asentamiento, casi un último esfuerzo por resistir.

“Si Revilla Estrada volvió una y otra vez, ¿por qué Marcos no regresaría ahora que está libre?”, se pregunta un detective.

Otra fuente del caso responde: “Si a Jhon Paul lo agarran, lo expulsan y no mucho más. Lo suyo es una expulsión administrativa. Pero si Marcos vuelve, tiene que cumplir 12 años enteros de prisión por la pena que se le impuso. Además, si regresa al país, sabe que su vida corre peligro, no creo que se regale así”.

“Pantro”: de obrero de Estrada a intento de capo.

La frase viene de una de las más altas esferas de la Justicia federal y genera todavía más interrogantes: ¿quién se atrevería a golpear al mayor capo de la historia porteña? Es decir, Mariños se le animó y no pudo, pero hoy los tiempos son otros. El prófugo “Dumbo”, coinciden fuentes, tiene una mano dentro del Bajo Flores. “Pero no baja al territorio en persona, eso afecta. El respeto se impone en vivo”, dice otro investigador habitué del territorio.

Así, se abre otra posibilidad: un baño de sangre promovido por segundas líneas ambiciosas. Las cosas no están para nada quietas en el barrio. En abril de este año, pistoleros desconocidos mataron en la 1-11-14 a Jhon Henry Sosa Farfán, histórico hombre de “Marcos”, condenado junto a él en sus causas. A principios de abril de ese mes, luego una investigación de la PROCUNAR, junto al fiscal federal Eduardo Taiano, la Policía Federal llevó a cabo una redada de 26 allanamientos en la 1-11-14 y varios puntos del conurbano que terminó con seis detenidos y 23 kilos de cocaína incautados. El asentamiento ya había sido allanado en octubre y septiembre del año pasado, cuando se produjo la caída de de “Pantro” Quispe Arnao, el nuevo capo de facto, hoy preso y procesado, con un fuerte arsenal a disposición. “Pantro”, ex jefe de la seguridad de “Marcos”, se había animado a tener vuelo propio y tomó parte del poder.

Así, tras la salida de Estrada, el Ministerio de Seguridad de la Nación y Gendarmería redoblaron ayer los patrullajes en la zona, con refuerzos de personal desde la manzana 13 hasta la 24, el histórico dominio de las bandas ligadas a Estrada y su descendencia. Puestos de dos gendarmes ahora tienen cuatro. Se suman dos patrulleros blindados con tres tripulantes.

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